“Infidelidad consentida” por @TuiteraSexosa
Infidelidad consentida, ¿la nueva forma de avivar el fuego?.
Existen tantos tipos de infidelidad, que ya hasta parece una moda. Incluso los científicos la estudian, que si hay o no exclusividad en la relación, que si somos amigos, novios o amigovios, que si era una separación temporal o permanente, que si biológicamente somos o no infieles, en fin, sea cual sea el caso todo lleva a una sola cosa; sexo prohibido.
Por definición, la infidelidad es la ruptura de un contrato, acuerdo o pacto implícito o explícito, en el cual uno de los dos miembros en una pareja, tiene algún tipo de relación con una tercera persona. Bastante claro el concepto, y como dato curioso la palabra fidelidad es usada por primera vez en el 1490 y la palabra infidelidad fue usada 52 años antes, en 1438 ¿casualidad?. No es coincidencia que la palabra fidelidad derive de la palabra Fe, porque bien que hay que tener ‘fe’ tanto para encontrar alguien fiel como para no caer en esas tentaciones de la vida, ¡oops!
El ser humano, así como el animal, por naturaleza es infiel. Nuestros instintos más básicos casi que nos obligan a ser infieles, ¿cómo resistirse a la tentación más que cayendo en ella? como diría Oscar Wilde. Es nuestro libre albedrío y consciencia la que nos convierte en una de las pocas especies fieles, en teoría, pero lamentablemente no somos pingüinos que vienen al mundo a estar con una sola pareja de por vida.
En fin, actualmente el concepto de la ‘infidelidad consentida’ está ganando fuerza y terreno en el ambiente de parejas. Con esta alta tendencia swinger, el muy famoso trío, y el hecho de que a algunas parejas simplemente les excita ver a su mujer o a su señor teniendo relaciones con otros fuera de la relación, llegando incluso a no estar presente siempre y luego echando el cuento de cómo la paso. O sea, tienen permiso de cogerse a otro u otra siempre y cuando le dé ese relato erótico con lujo de detalles que tanto les excita, para luego ya saben, disfrutar de la calentura con la pareja.
Estamos todos conscientes de que somos reemplazables y de que la monotonía es la enemiga número uno de las relaciones y que no hay nada mejor que cumplir esas fantasías que rondan nuestras mentes, ¿y, cómo se hace si la mente de tu pareja no trabaja al ritmo de la tuya?. Simple, nos volvemos infieles.
Por eso está cada vez más de moda este tema de la infidelidad consentida, aunque bien polémico, practicado a modo de vivir todo siempre en pareja y de reavivar la relación, a razón de que las relaciones se fortalezcan, porque bien que se necesita un alto rango de confianza para llevar a cabo esta práctica, pero todo sea por mantener viva y ardiente la relación ¿no?.
No digo que sea malo, tampoco diré que es lo mejor, pero al final lo importante es siempre mantener esa relación a la que estamos comprometidos, y ¿qué mejor manera de vivirla sino disfrutándola?. Señores, el sexo es una cosa y el amor es otra muy diferente, y nadie me va a decir que entre estas parejas practicantes de la infidelidad consentida no hay amor, porque tiene el elemento principal de una relación, la confianza, y al final eso es lo que cuenta.







