Adolescencia guerrera

Érase una vez, una joven adolescente con exceso hormonal que consiguió una linda novia con la que quiso tirar. La relación y el jugueteo sexual de tiernas vírgenes duró varios meses: metidas de mano en el cine, agarraditas de teta en el baño, manos escurriéndose bajo la ropa en tardes de lectura y recostadas de culo en los bailes, mientras que la tensión llegaba de a poco a su límite.

Solo existía un inconveniente en la ecuación de nena + nena + queso adolescente; ambas vivían en hogares sobreprotectores y estrictos, y carecían de locación para consumar el resultado de tanto estrógeno.

Con el pasar del tiempo las travesuras eróticas se fueron quedando cortas y el deseo las cogió sin aviso una tarde en el parque donde solían verse. Con escasa precaución deslizaron sus pantalones a las rodillas,  sus camisas a los hombros  y reclinadas sobre la grama vivieron su primera experiencia sexual.

Divina como la imaginaban, las dejó sedientas de más y en donde las ganas tocaran la puerta se las ingeniaban para hacer una fiesta de orgasmos.

Así coleccionaron anécdotas impresionantes de ascensores, plazas, carros, mesas,  teatros, bibliotecas, autobuses, cabinas telefónicas, iglesias, sillas, piscinas, restaurantes y hasta un cementerio. Cuando fue sobrando la tela y la experiencia del sexo nómada, lograron identificar guaridas en las que se despojaban completamente de sus ropas y postraban sus cuerpos desnudos sobre azoteas de edificios, contra cuartos de lavado o entre puertas de escaleras.

Cualquier cita solía incluir largas escapadas al baño en donde ocurría lo impensable, en las discotecas la oscuridad se aliaba con la escasez de vergüenza y hasta los gemidos se fundían en la música. Cuando las salidas carecían de momentos eróticos por cualquier razón, la velada terminaba  en los pasillos del edificio o entre los matorrales de la entrada. Tardes de Domingo en reuniones familiares, chaperones, clases, cosas, casos. Nada las detuvo.

Así transcurrió la adolescencia de la chica, cuya relación duró tres años de sexo guerrero, durante los cuales nunca jamás tuvo sexo en una cama.

@TheQueen_V

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