Lucía y el sexo

Director:  Julio Medem  Guión: Julio Medem

Cast:  Paz Vega, Tristán Ulloa, Najwa Nimri

País: España

Año: 2001,

Duración: 128 min

Música: Alberto Iglesias

Lucía y el sexo es en muchas maneras una obra de culto, es de esas películas que no tienen un período en el tiempo. Por muchos años que pasen, esta película siempre conseguirá su objetivo, no importa cuantas generaciones transcurran ni que cambios ocurran en el mundo.

No me extrañaría que Julio Medem usase lucia y el sexo como su tarjeta de presentación, porque apartando el hecho de que los performances y la cinematografía sean excepcionales, lo que eleva esta película, es el guión, un guión como pocas veces se ha visto en el cine tanto español como global.

El sexo en este film es el protagonista, los altibajos y curvaturas que toma el guión están directamente atados al él, sin importar las maneras en que se presente. De hecho, se puede decir que la historia se centra en como la vida de los personajes gira y cambia por medio del sexo, de como el sexo muestra sus muchos rostros y de que manera cada uno de esos rostros nos muestra las diferentes caras de la vida. Iniciando la película veremos el rostro romántico del sexo, ese que no pregunta sobre banalidades ni se interesa en datos humanos que llevan a ningún lado... es el sexo que primero nota las sábanas revueltas y después nota quienes estuvieron sobre ella. Después veremos el rostro imprevisto del sexo, el viajero del tiempo, ese que ocurre una vez en un lugar lejano y sin darse cuenta saca raices y tarde o temprano nota que esos gemidos bajo el agua, mudos y “pasajeros” ahora gritan en el futuro, caminando sobre sus propies pies, en su mismo camino. Saldrá la cara malévola del sexo, el peligro difrazado de piel, el anarquista, el que viola la ley, ese que apaga las luces a su alrededor y olvida su entorno, el que obvia las precauciones... el que daña, el que mata. El rostro poético del sexo, el que rara vez se quita la ropa, el que usa palabras como bocas y frases en vez del miembro. Veremos muchos rostros gritando a toda voz, de placer, dolor y felicidad. Veremos muchos caminos y muchas puertas, disfrazadas de piernas abiertas, de bragas y  bocas sedientas.

Asi estaremos, durante 128 minutos deleitantes, con la carne erizada y nuestras partes duras. En varios momentos reiremos, en otros quizás una lágrima se quiera asomar. Pero de algo estoy seguro, justo en el momento donde empiezan los créditos a subir por la pantalla solo querrás una cosa... y es que haya alguien sentado al otro lado del sofá, ya sea para aplaudir al unísono o... para conocer un rostro más.

Sinópsis: 

Lucía, una joven camarera de un céntrico restaurante madrileño, se refugia en una tranquila y despejada isla del Mediterráneo al enterarse de la desaparición de su novio, un escritor con el que lleva viviendo seis años.

Allí, en medio de una atmósfera resplandeciente, tan sólo expuesta al aire libre y al sol, Lucía comienza a descubrir los rincones más turbios de su pasado en pareja, como si fueran pasajes prohibidos de una novela que ahora el autor, desde la distancia, le permitiera leer.

Trailer:

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Por Oswaldo Suels

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