TE TOCA TOCAR(ME)TE
Es un hecho que el solo mencionar el verbo “masturbar” genera repudio, rubor o algún gesto de incomodidad o negación en casi cualquier (pobre) mortal. Lo cierto es que hay quienes no nos importa exponer nuestro punto de vista ante semejante, sublime y amigable acto. Mejor aún, estamos quienes nos sentimos impulsados a fomentar el glorioso acto del “yo con yo”.
Yo me masturbo
Hola, mi nombre es _______ (Inserte aquí cualquier nombre masculino) y te digo mirándote a los ojos y las tetas, que YO me masturbo con alta frecuencia. Cuesta admitirlo, pero es difícil asumir la respuesta sin sentirse un pervertido absoluto. El asumir el acto de “auto quererse” como algo absolutamente normal, como señalan los psicólogos y los padres cool no es tan como admitir que aún ves comiquitas. Peor cuando la iglesia sigue señalando como pecado el puñeteo. (No entraremos en ese terreno, no me interesa).
Lo cierto es que los hombres nos tocamos, y mucho. Para empezar, muchas veces hasta amanecemos “con el hasta arriba” y con una energía que puede que no encontremos en el resto del día, así que si tenemos la matutina oportunidad… O sencillamente somos bestias irracionales que solo pensamos en el sexo… O queremos una “Snack” en la tardecita… O queremos dormir “ligueritos”… O es que nos rendimos a esa asquerosa pornografía. Tómenlo como quieran. Tal vez es que no dejamos de pensar en ustedes las mujeres divinas y en su más prohibido, divino, ¡celestial!... ¡LO QUE SEA! afróntenlo como quieran: en la ducha, en la cama, o frente a la compu, aunque no lo quieran, si un hombre las llega a conseguir atractivas, prepárense: van a ser víctima de la mano y fricción.
La masturbación resulta, aparte de ser la mejor manera de demostrarte cariño propio, uno de los mejores ejercicios para aprender a controlar a tu pequeña bestia reproductora y dadora de placer. (Consultar con doña Google este vital punto)
Tú te masturbas
Las mujeres se tocan (Aquí se me ponen tiesos hasta los paréntesis)…
Sí, no son todas las que se animan a hablar del tema, o a admitirlo a quien quiera que sea su persona de más confianza, inclusive en este 2012, fin de mundo y todo eso.
Pero se tocan con periodicidad (mucha o moderada) y a pesar que el porno nos enseña que cuando una mujer se masturba, las sábanas son pulcras sedas brillantes y una brisa marina entra, y quizás una o dos catiras ayudan a la mujer, objeto de fantasía, con juguetes y múltiples lenguas a alcanzar un clamoroso orgasmo de 10 cabezas.
Resulta que es más que probable que una mujer se masturbe sencillamente sobre sus sábanas gastadas de Pochacco, sin asumir ninguna exuberante posición cuadrúpeda, con sus pijamas viejos de nubecitas y el ipod a todo volumen reventándole los tímpanos (desapareciéndola) mientras se auto proporciona un orgasmo rico y conocido pero muteado que contrasta con la imagen del toqueteo mítico/épico femenino. Si me preguntan, una mujer tocándose con furia vestida o desvestida, en cualquier escenario… No tiene comparación. El fuego morboso del voyeurismo lo devora todo.
¿Qué queremos? (para las chicas)
No necesitamos en realidad que anden por la vida gritando que se tocan cada vez que pueden, pero la hipocresía puritana a estas alturas ofende. Además, una mujer que asume con seriedad y orgullo su sexualidad posee un arma que muchas veces ellas mismas desconocen.
Tocarte te ayuda a conocerte y a saber como te gusta que te toquen/ laman/penetren y demás verbos que los expertos pueden desarrollar mejor que yo. No tengas miedo de decirle a tu pareja, fija o de ocasión, que te tocas y que quieres ser tocada justo “ahí”. Si eres de las penosas, haz el ejercicio de poner por una vez en una oración las palabras “dedos” y “meter” para que veas lo básicos y excitables que somos los hombres a veces (siempre). #Boing
Ella te masturba
Que una mano te ayude a hacer el trabajo que tú sueles hacer por cuenta propia es una de las bendiciones que te da la vida. Pero es cierto que toda mano que ofrece ayuda no siempre es la mejor.
Hablando más claro, a veces cuando una mano delicada, grácil y femenina te toca simplemente no sabe como hacerlo. Es tu decisión quedarte ahí deseando que termine el suplicio o enseñarle al pescador a sacar tus salmones blanquecinos de las bravas aguas (¿Vieron que fácil es ser como Arjona?).
Para simplificar. No importa como sea la mano ajena (y que tan diferente sea de la tuya) siempre hay una técnica, presión y velocidad que le gustará a tu erecto amigo. La cuestión es que tú des con ese nuevo ritmo, y más importante que tengas las bolas de decirle y guiarla como te gusta.
Hay quienes sencillamente dominan el arte de ordeñarte (me disculpan mi francés) como diosas de bíceps benditos, suave, fuerte, rápido o “inexplicablemente inexplicable” hasta hacerte alcanzar el orgasmo de ojos volteados. Pero si te toca una mano inexperta… pues te toca enseñar a tocarTE. Se claro y comprensivo.
Yo la masturbo
Oh, el misterio terrenal de tocar dominios benditos. En realidad es difícil saber como reaccionará un sexo femenino, por más que creas que los conoces todos y todo sobre ellas, nunca será igual de sensible. Súmale a esto una mano de naturaleza tosca, más una prisa instintiva por ir al grano que nos sobrepasa.
La paciencia es una virtud que no se nos da muy bien en el sexo, pero que bien nos vendría. Sobre todo al momento de acariciar o “master”bar a una vagina. Sentirla llegar en tu mano es algo que hay que lograr y repetir, y repetir, y repetir, y repetir, y repetir. Si no lo haz hecho, practícalo hasta que domines la experiencia.
Nosotros nos masturbamos
Con una mano, o dos, con los pies con el cuerpo, con la boca, con juguetes o tela, como sea… (Prometo hablar de esto más adelante) la masturbación mutua debería ser un deporte olímpico, la más sana de todas las competencias.
Quizás sea una total estupidez intentar este tipo de prácticas en un primer encuentro, cada sexo es un mundo y la confianza no viene gratis. Pero en algún punto, sea para intentar algo nuevo por cambiar rutina o porque somos unos insaciables en lo que nuevas experiencias se refiere; Debemos masturbar y ser masturbados al unísono.
Hablando en serio, y contradiciendo líneas anteriores, no es realmente una competencia. El primero que sienta que está cerca de la meta que se entregue y le comunique al otro compañero que se esmere… ya habrá tiempo de retribuirle. Saben de qué le hablo ¿No?.
El orgasmo mutuo se los dejo al los expertos. Y lo recomiendo como se recomienda “Il Padrino”.
Vosotros os masturbáis
La fase última de la masturbación, no apta para todo el mundo (se que con este tópico despierto morbo en más de un@). No es, ni de vaina, la fase última pero me gustó el toque dramático. ¡JA!
Verte y verla, que te vea y ella sea vista, sin tocarse mientras se comen con los ojos, que tus manos simulen las suyas y viceversa. Es tan provocativo como complejo, solo si te atrae la idea proponla, es otra herramienta poderosa, quererte mientras ella se quiere, ¿quién no querría este tipo de querencia?, querer llegar mientras quieres que ella llegue.








¡Excelente! lástima que aún las mujeres somos tan ceradas con este tema cuando es una de las cosas más divinas del sexo