Manual avanzado para comérsela

Recuerden por un momento, con la mirada perdida,

la primera vez que lograron conquistar tierras húmedas con un dedo…

Cabeza 1

A veces parece que olvidáramos que la hemos estado buscando por tanto tiempo. Desde que nos desarrollamos, desde que abrimos los ojos a este surrealista y adictivo mundo sexual, se convierte en nuestro Unicornio Azul. No hablo de otra cosa que el manjar de la vagina.

Es cierto que hacemos lo que sea por conseguirla, mentimos, pisoteamos, nos enemistamos con el mejor de los amigos, nos comportamos como soberanos imbéciles… todo por entrar al reino cálido y acogedor de la vulva.

Pero una vez que la tenemos en frente, frugal y generosa, sonriendo y deseando, parece que olvidamos cuanto sufrimos por alcanzarla, cuantas noches solitarias de “mano y kleenex” suspiramos entrecortadamente por ella. Nos lanzamos, le damos dos mordiscos, penetramos, conquistamos y nos vamos. No dudo que nos comportemos como “Buenos Salvajes” y que logremos dejar satisfechas a nuestra compañera. Pero me es inevitable pensar, como caballero que soy, ¿La habrá pasado tan bien como yo? ¿Querrá repetir faena conmigo en venideras ocasiones? ¿Nosotros los caballeros en general sabemos complacer oralmente a nuestras cachondas damiselas?

Todas preguntas válidas con respuestas por igual complejas (únicas) y profundas… Cada vagina es un mundo.

Como no podemos, sencillamente es imposible, dar el secreto milenario para dominar a todas las vaginas del mundo (“El Manual Avanzado Para Comérsela” no existe) vamos a esmerarnos en darte una serie de datos a considerar a la hora de incrustar tu hocico en las mieles de la mujer.

 

Haz de cuenta que eres un náufrago

Siempre ve su sexo como tierra firme, encalla en ella. Besa su suelo, agradécele, siéntete salvado. Come de su fruta como si no hubieras probado bocado en semanas, pero sin desespero.

Esmero

Tómate tu tiempo, pero no para aburrirla. No hay que ser mezquino en esto de dar placer oral. La idea es que se te caiga la lengua y se te acalambre la mandíbula. SI, esa es la idea.

Si se te cansa la lengua, llama a refuerzos

Nunca pares, a menos que ella te lo pida, si ya la lengua se fundió, descansa ese músculo, usa uno, dos, tres dedos, o hasta la mano completa, siéntete libre de experimentar y ve notando sus reacciones, cambia los ritmos.

 Variedad de técnicas

Muchos hombres y mujeres por igual creen que el sexo oral es una cuestión de llevarse el aparato reproductor del otro a la boca y ya, realizar un movimiento mecánico continuo. A una vagina tienes que lamerla, chuparla, sobarla, escupirla, acariciarla, alborotarla con tus labios, intercalar dedos con lenguas, acapararla con toda la boca desde cualquier ángulo posible, inventar nuevos idiomas en ella, en fin.

El Misionero quedó para las misiones

Una mujer en cuatro es algo así como que la 1era maravilla del mundo. Pídele que adopte esa posición, y vuélvete loco, o acuéstate boca arriba y pídele que se siente en tu cara, que se mueva mientras la comes. ¡PIDE! ¡SUGIERE! No se limiten a “ella echada y tú con el culo apuntando a la tele”

Siempre pendiente de sus reacciones

En todo momento, a pesar de estar entregado al arte oral, tienes que estar pendiente de sus gestos, sus gemidos, su respiración, eso es lo que te dirá si vas por la ruta del orgasmo o si simplemente la tipa está pensando en el último capítulo de Glee.

Un orgasmo femenino en tu cara

Solemos ver en todas las pornos como los hombres descargamos el orgasmo en las caras, tetas y bocas de las talentosas estrellas pornos, (y como nos gusta la vaina). Pero hacer que una mujer llegue en tu boca, sentir su terremoto interno con epicentro en tu lengua. Eso, no tiene precio.

Recompensa

Recuerda que siempre que hagas un buen trabajo allá abajo, ella te lo sabrá recompensar (claro si es una buena muchacha). Así que no la pongas a bajar a tus pantalones primero sin antes haber sacado todo tu arsenal oral.

Comer sin ganas es terrible

Hay un punto muy delicado, y es la cuestión de los aromas y la higiene. Antes que te vea poner malas caras, o que te sientas como un niño regañado comiendo la sopa de vegetales, ármate de valor y busca tener la confianza suficiente para decirle MUY DISCRETAMENTE que se refresque el área en cuestión. La técnica infalible… ¡métela en la ducha!

Cabeza 2

Hazle caso a Cabeza 1, se que a veces es difícil pero vale la pena y serás muy feliz, no tengo más nada que agregar.

@RodrigoLasarte

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